VÉRTICE surge en el punto donde el paisaje cambia y se encuentra: la tierra se pliega, el mar aparece al fondo y la arquitectura se posa con precisión.
La vivienda se define como una convergencia de planos, materia y luz, donde cada decisión busca reforzar una conexión silenciosa con el entorno.
La madera natural, los textiles orgánicos y una paleta de tonos neutros construyen interiores serenos y atemporales, mientras la orientación norte y las vistas al mar establecen un diálogo constante con el exterior.
Más que un gesto formal, VÉRTICE es un ejercicio de contención: una arquitectura interior que encuentra su fuerza en la geometría, la materia y el silencio del lugar.
CANTABRIA | 2026 | INTERIORISMO POR ESTANCIAS
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